The Dominicans Province of the Most Holy Name of Jesus

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Nuestro conocimiento, comparto, y compromiso

Aug 8, 2010

Nuestro conocimiento, comparto, y compromiso
La fiesta de Santo Domingo, templo de Santo Domingo, Oaxaca, México
Lucas 12, 32-38

Fr. David Orique, OP

El tema: Nuestro conocimiento, comparto, y compromiso.

El foco: Recodarles a los oyentes cristianos que deben conocer, compartir, y comprometer.

Santo Domingo y los dominicos Hoy celebramos la fiesta de Santo Domingo, nuestro patrón que inspiró este tempo y muchos otros, además muchas personas que fueron buenos cristianos, buenos predicadores del mensaje cristiano en los años pretéritos. Entre los muchos inspirados por Santo Domingo hay varios santos y santas muy reconocidos.  Por ejemplo, San Martín de Porres, prototipo de trabajo a favor de los pobres y marginados; Santo Tomás de Aquino, modelo del pensamiento profundo y sensato; Santa Catalina de Siena, paradigma de luchadora a favor de lo correcto, quien le dijo al papa lo que él debía de hacer; Santa Rosa de Lima, un arquetipo de oradora y mística. Debemos recordar, orgullosamente, que Santa Rosa y San Martín eran hispanohablantes, además fueron los primeros santos de las Américas. Aparte de los santos dominicos reconocidos, habían hombres y mujeres laicos que han seguido la inspiración de Santo Domingo, incluso hoy aquí en esta parroquia, los miembros de dominicos seglares. Entonces, los santos del pasado siguieron y los fieles de hoy siguen la inspiración de Santo Domingo para proclamar el Evangelio de Jesucristo.

Los Primeros Dominicos en Oaxaca

Los primeros dominicos llegaron a Oaxaca alrededor de 1529 para traer el Evangelio de Jesucristo a esta parte del mundo. Aquellos frailes, colaborando con muchos otros de su tiempo, proclamaron la Buena Nueva en palabras y acciones —las que nos llegan a nosotros hoy.  Nosotros, vemos físicamente esta proclamación edificada en este templo precioso. También, sabemos que hay otras iglesias de los dominicos con igual esplendor en otras partes de Oaxaca. Nosotros experimentamos espiritualmente, esta proclamación fundada en esta diócesis católica-cristiana. Entonces, hay que darle gracias a Dios por el compromiso y el esfuerzo cristiano de muchos para expresar la fe, la esperanza, y la caridad que hoy gozamos en los santuarios y en las creencias espirituales.

Le damos gracias a Dios por lo que los demás han hecho por nosotros, física y espiritualmente. ¿Pero, además de darle gracias a Dios, cómo podamos expresar mejor las virtudes cardinales de la fe, la esperanza, y la caridad en nuestras vidas? Es decir, ¿cómo podemos ser más devotos a la misión dominica como hijos e hijas del Dios vivo?

Expresar el conocimiento, el compartir, y el compromiso cristianos Comenzamos a ser más fieles a Dios vivo conociendo mejor a Dios y al prójimo. Dios no está lejos. Él está cerca de nosotros y de los demás, especialmente en lo gozoso y en lo doloroso de cada día. Es decir, Dios se hizo carne en la persona de Jesucristo para compartir plenamente lo que significa ser humano, nuestras experiencias cotidianas. Entonces, cuando tratamos de conocer mejor a Dios y a nuestro prójimo, en los momentos ordinarios y extraordinarios, en lo difícil y en lo fácil, somos más fieles a nuestra creencia cristiana.

Seremos más fieles al Dios vivo al compartir con Dios y con nuestro prójimo más. 1) Compartimos nuestro tiempo con Dios al abogar por las necesidades de los otros y al pedir por ellas. 2) Compartimos nuestro talento con los otros, tales como habilidades, capacidades, o aptitudes. Todos las tenemos para compartirlas en honor a Dios y a favor de los demás. 3) Compartimos nuestro tesoro, que es mucho más que el dinero. El tesoro también es la riqueza de la compasión; es la joya de la misericordia; es el capital de perdón. Recordemos que compartimos a los otros lo que hemos recibido de Dios y de muchos otros. Entonces, somos más fieles a nuestra creencia cristiana cuando compartimos.

Llegar ser más fieles al Dios vivo al comprometernos con Dios plenamente y con el prójimo. Durante el camino del conocimiento y del compartir, aprendemos, tal vez lo más importante de nuestra vida cristiana, el compromiso con la justicia y la paz. La justicia cristiana, a mi parecer es vivir en unión con Dios y nuestro prójimo para crear un mundo dónde todos tengan lo necesario para vivir en forma digna. Por ejemplo, suficiente comida nutritiva y agua limpia, además de un hogar digno y una comunidad sana para compartir con las familias y amigos. Sabemos que muchos sufren carencias en este mundo. No creo que este sufrimiento creado por el pecado humano es voluntad de Dios. (Muchas veces este pecado se crea por la obsesión obtener más y más, perjudicando a los otros.) Porque Dios favorece la vida y el amor. Entonces, el sufrimiento, creado por la injusticia humana que perjudica a la vida humana e impide el amor divino, es algo que hemos de colaborar con Dios y con otros para abolirla; es decir, creando un mundo más justo, como reflejo de Dios que es justicia en plenitud.

La paz cristiana, me parece que consiste en vivir en unión con Dios y con nuestro prójimo para crear una tierra dónde no haya violencia, especialmente, contra las mujeres y los niños. En este mundo, sabemos que muchos sufren los efectos de violencia. No opino que esta violencia y creada por pecado humano, es la voluntad de Dios. (Muchas veces este pecado se genera por el fanatismo de obtener inmoderadamente el poder y ejercerlo abusivamente.) Dios siempre favorece la vida y el amor. Por consiguiente, la violencia creada por la inmoralidad humana en el mundo es algo que hemos de ofrecerla a Dios y otros para neutralizarla; es decir, creando un mundo más pacifico, como el fulgor de Dios que es paz en totalidad.

Conclusión

Hoy celebramos la fiesta de Santo Domingo en este templo tan lindo, bien hecho, e impresionante —este templo creado por la gracia de Dios y las manos de innumerables—.

En fin, hoy comencemos, como hijos e hijas de Dios, y benévolos de lo que hicieron muchos seguidores de Santo Domingo, a conocer a Dios y al prójimo mejor, para compartir más nuestras vidas con Dios y con nuestro prójimo, para comprometernos con Dios y con el prójimo en favor de la justicia y la paz, para que seamos auténticos hermanos e hermanos de otros y verdaderos hijos e hijas del Dios vivo.

Posted by: David Orique, OP
Category: Preaching: Homilies Only Español 

El Mandamiento del Amor

May 2, 2010

El Mandamiento del Amor
Fifth Sunday of Easter
John 13: 31-33, 34-35

Fr. Michael Dodds, OP

En este evangelio oimos el mandamiento nuevo de Jesus: "que se amen los unos a los otros."

Es un mandamiento bastante sencillo. ¿Que es mas sencillo que el amor? Hay jovenes que se enamoran en un momento, con una sola palabra. Pero en cambio, ¿que es mas difícil que el amor? Hay esposos y esposas que trabajan por todo la vida de mantener y desarrollar su amor uno a otro.

En realidad, hay dos typos de amor. De una manera, podemos amar a una persona a causa de nuestros proprios deseos, sin pensar del bien del otro. De otra manera, podemos amar a una persona para el bien de la persona misma, sin pensar de nuestro proprio bien.

El primero es el amor de egoismo. Con este amor, decimos que amamos a la otra persona, pero en realidad nos amamos solamente a nosotros mismos. Es el amor que quiere utilizar la otra persona para nuestro proprio placer o utilidad. Es el amor que usa la otra persona. Tal vez, usar la otra persona para ganar dinero, o para augmentar nuestra inflencia, o para nuestro propio placer. En realidad, este amor es siempre y solamente el amor de una persona para si mismo, y no para el otro. Este amor es el peccado del egoismo.

El segundo, es el amor de la caridad, que busca siempre el bien del otro, sin pensar del bien de si mismo. Es el amor que encontramos, por ejemplo, en un padre o en una madre que no piensa de si mismo, sino solamente en lo que será bueno para sus niños.

Este segundo typo de amor refleja el amor de Cristo. Jesus, como buen pastor, no piensa en si mismo, sino solamente en el bien de su rebaño. Jesus da hasta su propria vida para el bien de las ovejas.

Este es el amor que debemos tener también. Jesus dice: "Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado." Por su amor de nosotros, Cristo da su propia vida en la cruz. Y por su muerte en la cruz, gana la vida de la resurrection. Por el bautismo, participamos en la muerte y resurreccion de Cristo. Pues, tenemos que morir a nosotros mismos para vivir en Cristo. Jesus dice: "El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda, la conservará" (Lucas 17: 33).

Para seguir el mandamiento de Cristo, para vivir en su amor, tenemos que olividarnos a nosotros mismos y vivir para los demas. Tenemos que pensar no solamente en nuestro proprio bien, sino en el bien del prójimo.

Es solamente en en este amor que todo el mundo puede ver el amor de Cristo. Como dice Jesus: "En esto reconocerán todos que son mis discipulos: en que se aman unos a otros."

Posted by: Michael Dodds, OP
Category: Español Preaching: Homilies Only 

Cuaresma: Tiempo para orar, ayunar, y dar limosna

Mar 21, 2010

Cuaresma: Tiempo para orar, ayunar, y dar limosna
San Pedro y San Marcos, cuarto domingo de Cuaresma
Juan 8: 1 - 11

Fr. David Orique, OP

Tema: Cuaresma: Tiempo para orar, ayunar, y dar limosna.

Objetivo: Recordar a los oyentes la importancia de orar, ayunar, y dar limosna.

I. El Tiempo de Cuaresma

A. Como católicos, cada año durante la Cuaresma, practicamos las tres disciplinas cristianas de la vida espiritual: orar, ayunar y dar limosna. Estos tres pilares de este tiempo litúrgico dicen mucho de lo que confesamos creer, de lo que pretendemos comprender y de lo que tratamos de vivir.

B. ¿Cómo podemos abarcar mejor los significados de estos tres componentes esenciales del camino cuaresmal hacia la Pascua de Resurrección?  Como cristianos, buscamos la madurez terrenal parcial durante el camino hacia la madurez eterna completa. Hoy, San Pablo nos ha recordado que <<No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo... me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el cielo.>>  Nos lanzamos hacia ese ideal de la madurez cristiana por medio del orar, del ayunar y del dar limosna.

II. Orar

Como cristianos, estamos llamados a orar. Jesús enseñó a orar a sus discípulos. Seguimos sus enseñanzas de orar durante la Misa, y ojala también cada día, en los momentos ordinarios y en los acontecimientos extraordinarios, en lo bueno y en lo arduo. Esencialmente, la oración implica estar atento—a Dios, a los demás y a nosotros mismos. Estamos atentos a lo que queremos. ¿Consideren cuánto tiempo pasamos con ciertas personas y en ciertas actividades o con ciertas cosas? Estos prójimos, eventos u objetos a los que estamos atentos nos dicen (les dicen a los otros) lo que valoramos. Espero que estemos atentos a lo más importante. Una vida de oración constante y coherente nos ayudará a recordar de lo que es verdaderamente importante en esta vida temporal hacia la vida eterna.

1. Estamos atentos a Dios cuando oramos a Dios — alabando a Dios por quien es Dios: el Creador, el Santificador y el Redentor. Dios crea todo lo que es bello; Dios santifica todo lo que es verdadero; Dios redime todo lo que es bueno. En nuestra oración a Dios, ¿resonaremos las palabras del salmista?  <<Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor... Y estamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo...>> Estamos alegres por las bendiciones de la vida, de la familia, de los amigos y del bienestar. Aún así, pues, todos y todo lo que disfrutamos eventualmente volverá a Dios, ¿le damos gracias a Dios? ¿Le expresamos a Dios nuestro agradecimiento por todas las cosas grandes que ha hecho por nosotros? ¿Expresamos nuestra gratitud a Dios por nuestra atención a los demás?

2. Estamos atentos a los demás cuando oramos a Dios por ellos y cuando nos ofrecemos a ellos en el ejercicio de la caridad cristiana—caridad expresada en el sacrificio y el servicio como lo hizo Cristo. La oración de Jesucristo fue sacrificio por los otros; estamos llamados a interceder en favor de los demás para que nuestra oración sea sacrificio. Cristo sirvió a los pobres, a los marginados y a los maltratados por su cuestionamiento de las normas del racismo, del fanatismo y del sexismo de su tiempo. En nuestra época, similarmente, estamos llamados a servir a los otros. Cristo sacrificó Su vida para redimir las vidas de todos. En nuestro tiempo, estamos llamados a sacrificarnos por el bien común y por las vidas de los otros. ¿Estamos atentos a los demás, emocionalmente, espiritualmente y físicamente, en nuestras conversaciones privadas con Dios y en nuestras acciones públicas dirigidas por la gracia de Dios? Sorprendentemente, cuando estamos atentos a Dios y demás, estamos atentos a nosotros mismos.

3. Estamos atentos a nosotros mismos cuando oramos a Dios por nuestras propias necesidades, tales como solicitar nuestro <<pan de cada día>>; lo que pedimos en el Padre Nuestro: la oración perfecta que Jesús les enseñó a sus discípulos y de la que aprendemos a confiarnos en la Providencia de Dios. Oramos por nuestras necesidades con intenciones, palabras y acciones.  Hablamos de nuestras intenciones con las declaraciones del alma; expresamos nuestras necesidades con las palabras de la boca; unimos nuestras acciones manuales con la Gracia Divina para construir el Reino de Dios en la tierra. Estar atentos a nosotros mismos en la oración significa expresar las necesidades, los sueños y los deseos, y trabajar para ponerlos en práctica a través de acciones concretas y sabias; sin embargo, en última instancia, intentamos aceptar el resultado con dignidad y humildad. Jesús se lo enseñó a Sus discípulos de aquel tiempo y nos enseña hoy. <<Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. >>

III. Ayunar

A. Como cristianos, estamos llamados  a ayunar. En el Evangelio, Jesús les dijo a sus discípulos que tendrían que ayunar después de que se fuese el Novio de esta vida terrena hasta que volviese gloriosamente en las nubes. Hasta que llegue de nuevo, como sus discípulos, practicamos la disciplina del ayuno. El ayuno nos ayuda a acordarnos de Dios. El ayuno implica dejar a un lado algo bueno para que podamos acordarnos del Supremo Bien, Dios. Acordándonos del verdadero Dios, a través de la disciplina, nos ayuda a resistir a la tentación de adorar a dioses falsos.

B. El ayuno nos ayuda a acordarnos que son hechos a imagen y a semejanza de Dios, los otros seres humanos, especialmente los más necesitados. El ayuno es mucho más que renunciar personalmente a la comida y a la bebida temporalmente. El ayuno es también la reducción de nuestro consumo excesivo y/o gasto desordenado, así como nuestra propensión humana particular (especialmente aquí en los Estados Unidos) de adquirir y almacenar mucho más allá de nuestra necesidades racionales. El ayuno de estas formas nos ayuda a ser más conscientes de los que luchan por su pan de cada día. El ayuno es también el compartir nuestro superávit— el compartir que es mucho más que meramente dar; también es recibir. Al dar, recibimos el gozo de saber que nos hemos acordado de los otros; los que son nuestros hermanos y hermanas.

1. El ayuno es vivir en solidaridad con los que sufren. La solidaridad es ser conscientes de los que no tienen los alimentos fundamentales: el agua, la ropa y la casa, así como la familia y la amistad. Cuando vivimos en solidaridad con los demás, empezamos a reconocer nuestra propia pobreza, tal vez, nuestro empobrecimiento espiritual, cultural o social. (Recuerden que la Madre Teresa indicó que muchos en los Estados Unidos sufren una enorme pobreza—pobreza a pesar de su masiva riqueza material.) Tomando en cuenta nuestra pobreza, independientemente del tipo que sea, nos ayuda a superar nuestra tendencia a consolarnos en la comodidad, el consuelo y el orgullo de nuestra abundancia material y a buscar una conciencia más profunda de la verdadera riqueza—la riqueza de vivir en solidaridad con los otros.

2. Hace algunos días, mientras miraba las noticias en español sobre el terremoto en Chile, hubo una historia breve acerca de una mujer que acogió bien a muchos de sus vecinos en su casa después de la tragedia. Ella dijo: <<Todo el tiempo que haga falta, los que perdieron sus casas pueden compartir la mía. Mientras sea necesario, los que tienen hambre pueden compartir la comida conmigo, aunque sólo sea platos pequeños de arroz y de frijoles. >> lasolidaridad con sus vecinos en este momento de gran necesidad es el ayuno que les da vida a sus vecinos.

IV. Dar Limosna

A. Como cristianos, estamos llamados a dar limosna. Jesús, Dios en forma humana, les dio de la abundancia de su riqueza divina a los pobres humanos, a todos nosotros. Jesús les dio a los marginados: Él perdonó a la mujer sorprendida en adulterio (y le preguntó a ella, dónde estaban a sus acusadores) [Juan 8, 10]; Él curó a los diez leprosos (y le pidió al extranjero, dónde estaban a los nueve ciudadanos o residentes) [Lucas 17, 17]; Él proveyó por los hambrientos (y alimentó a las multitudes) [Juan 6, 11-13]; Él acogió a los <<pecadores>> (y comía y bebía con los cobradores de impuestos y las prostitutas) [Marcos 2, 15-17; Lucas 15, 1-2]; Él proclamó el Reino de Dios (y anunció las bienaventuranzas en el sermón de la montaña) [Mateo 5, 1-12]. Hoy, Jesús nos llama a dar testimonio de su reinado para perdonar, curar, proveer, acoger y proclamar. Nuestras vidas tienen que ser vidas que han recibido la ayuda de Dios que proclaman el amor universal de Dios a todos, independientemente de su raza, clase, género, orientación. Porque <<Tanto amó Dios al mundo que entregó su Hijo Único, >> [Juan 3, 16]—Jesucristo, Dios-hizo-humano, Él que seguimos en nuestras vidas de dar limosnas en servicio y sacrificio para otros.

B. Damos limosnas, teniendo en cuenta lo que realmente necesitamos y d lo que verdaderamente necesitan los más necesitados en el mundo. ¿Cuánto realmente necesitamos? ¿Podremos vivir más sencillamente para que otros puedan simplemente vivir? ¿Qué podríamos compartir con los demás de nuestro exceso para que ellos puedan tener lo que les falta? Lo hacemos al dar limosna en tres formas.

1. Damos limosna cuando prestamos atención a los otros: nuestra familia, amigos y colegas, así como a los que no nos conocen cercanos o lejanos. Encontramos mucha gente todos los días: los que conocemos bien; los que no conocemos personalmente; los que conocemos a través de las imágenes y los sonidos de los medios de comunicación. ¿Los reconocemos como nuestros hermanos y hermanas? ¿Compartimos con ellos nuestro tiempo—nuestro tiempo para orar por ellos, nuestro tiempo para escucharlos en sus momentos difíciles, nuestro tiempo para considerar cómo los ayudaremos?

2. Damos limosna cuando compartimos nuestro tesoro—material, espiritual y mental—cuando somos educados y magnánimos administradores. Frecuentemente, en nuestra sociedad de consumo y en nuestra cultura materialista, definimos el tesoro sólo en la cantidad de <<cosas>> que consumimos o en el aumento de <<la riqueza>> física que acumulamos en bienes o dinero. El tesoro es lo que Dios nos ha encomendado temporalmente: nuestra prosperidad material, nuestra riqueza mental y nuestros recursos sociales. Con nuestra prosperidad material (dinero, propiedad, posesiones), hemos de ser sobrios y generosos. Con nuestra riqueza mental (educación, oportunidades y empleo), hemos de ser sagaces y diligentes. Con nuestros recursos sociales (familia, amigos y contactos), hemos de ser abiertos y acogedores. Con este tesoro, ¿cómo hemos mejorado el mundo para los otros?

3. Damos limosna cuando compartimos nuestros talentos—nuestras habilidades espirituales, emocionales y psicológicas. Tantas veces fallamos al valorar y desarrollar lo que Dios a nos ha confiado. En nuestra sociedad obsesionada por los medios de comunicación y loca por las celebridades, nos comparamos falsamente con los <<famosos>> y los <<fabulosos>> y pensamos que nunca podríamos compararnos a estos <<perfectos>>. Como resultado, no tratamos de explorar las posibilidades de vivir en un nivel más consciente y expresivo de lo que Dios nos ha dado generosamente y de lo que nos pide desarrollar para regalar a los otros nuestros talentos en el servicio y el sacrificio.

V. Conclusión

La oración, el ayuno y las limosnas, los tres peldaños de nuestro viaje Cuaresmal hacia el destino de la Pascua de Resurrección. ¿Cómo caminamos hacia la vida eterna?

Posted by: David Orique, OP
Category: Español Preaching: Homilies Only 

La entrega y el seguimiento a Nuestro Señor Jesucristo

Feb 7, 2010

La entrega y el seguimiento a Nuestro Señor Jesucristo
Quinto Domingo, TO, Iglesia de Santa Maria, Eugene, OR
Lucas 5:1-11

Fr. David Orique, OP

El Tema: La entrega y el seguimiento a Nuestro Señor Jesucristo.

El Objetivo: Recordarles a los oyentes la entrega y el seguimiento a Nuestro Señor Jesucristo.

I. ¿Listos?

¿Listos...?   ¿Listos...?   ¿Listos...?   ¿Listos para qué fray David...? ¿Listos para entregarnos y seguir a Jesucristo? Lo esencial de nuestra fe cristiana es la entrega y el seguimiento.

II. La Cena de entregar la historia y animar el seguimiento.

A.   Somos como los primeros cristianos. Desde el principio de la fe Cristiana, los primeros cristianos se unían para celebrar la Eucaristía—la celebración que, también, llamamos la Misa. De hecho, esta celebración, instituida por Nuestro Señor Jesucristo durante la Ultima Cena, es más antigua que el Nuevo Testamento. Es decir, antes que la Biblia se formara como tenemos hoy, los primeros cristianos se reunían para celebrar la Eucaristía, una comida sagrada de platicar y de compartir. Los primeros seguidores de Jesús se contaban los recuerdos de la entrega y del seguimiento que tenían del Señor—sus milagros a favor de los necesitados y los enfermos; sus acciones compasivas hacia los pobres y los débiles; sus gestos de bienvenida a los niños y a las mujeres; sus apoyo a los extranjeros y a los forasteros. Los primeros seguidores nos entregaron el Nuevo Testamento, llenísimo de las lecciones de Jesús de su entrega y su seguimiento para que podamos hacer lo mismo entregándonos e ir en pos de Él.

B.    Además de platicar de los recuerdos, las historias, los cuentos, y las memorias de la entrega y del seguimiento de Jesús, los primeros discípulos compartían el pan y vino; ellos creían que los elementos se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Esta cena sagrada representa lo que Jesús les había entregado y lo que a nosotros entregó.

C.   Jesús instituyó la Eucaristía, la Comida glorificada de la entrega y del seguimiento, para que fuese una memoria viviente para aquellos primeros cristianos y para los de hoy, que somos nosotros. La Cena sagrada de su Cuerpo y su Sangre nos da la fuerza y la confianza de entregarnos y seguir a Jesús cada día, en los momentos duros y los instantes gozosos. En esta cena celebramos el símbolo y la realidad que Jesús hizo para los primeros cristianos y hace para nosotros.

III. El símbolo y la realidad

A.   Los símbolos son importantes—nos ayudan a recordar el pasado con nostalgia y vivir el presente con libertad. Por ejemplo, para los que son de los países dónde se comen las tortillas, ¿Qué simboliza la tortilla...? Para los que son de cualquier país, ¿Qué simboliza la bandera...? Para los que asisten una cena especial, ¿Qué simboliza la invitación...? Cada uno de estos símbolos, y muchos más, se cargan del significado del pasado y del presente.

B.    Como cristianos usamos varios símbolos durante la celebración de la eucaristía y estos llegan a ser actualizados. Creemos que Jesús está actualmente presente en los símbolos que usamos. Él está presente en las lecturas leídas, las canciones cantadas, las alabanzas elevadas, el pan y vino compartidos; porque estos símbolos, por la acción del Espíritu Santo, se cambian en la realidad de Su presencia divina. Entonces, cuando celebramos esta Cena divina, la Eucaristía, la Misa, participamos en lo que se simboliza y se realiza, la entrega y el seguimiento. Entonces, siendo cristianos, discípulos, y apóstoles, implica la entrega y el seguimiento a Jesucristo.

IV. La entrega

A.   Hoy hemos escuchado el pasaje de la Carta de San Pablo a los Corintios, en que les recordó y nos recuerda que el evangelio que recibió se había entregado a los oyentes del pasado y del presente. Entonces, el mensaje del evangelio se ha entregado a nosotros este día.

B.    El mensaje entregado a nosotros es Jesucristo, modelo de la entrega. Jesús entregó alabanzas, bendiciones, y predicaciones. Él alabó a Dios Padre y a los pobres; Él bendijo el pan y vino; y Él predicó la paz y la justicia. Él nos llama para entregarnos de la misma manera en su nombre. La entrega es mucho más que decir "sí", "sí", "sí"... al Señor. La entrega significa la disponibilidad al seguir a Jesús, Nuestro Señor.

V. El seguimiento

A.   Hoy hemos oído al pasaje del Evangelio de Lucas como los primeros discípulos dejaron todo para seguir a Jesús. Nosotros somos como los primeros seguidores; estamos llamados a seguirlo. ¿Estamos dispuestos a dejar todo?

B.    Dejar todo y seguir a Jesús no implica perfección. Sabemos muy bien que San Pedro—el primero de los jefes, los papas, de nuestra comunidad cristiana—cometió muchos errores. Pero, Jesús no quería invitar, llamar, y encargar su misión a los <<perfectos>>. Algo que Pedro reconoció de si mismo, es cuando dijo: <<Apártate de mí Señor, que soy un pecador.>> Algo que Isaías reconoció de si mismo también fue cuando dijo <<Yo, hombre de labios impuros...>> Jesús no ha llamado a <<los perfectos,>> ni a <<los puros>>; llama a cada persona, en su imperfección y impureza; nos llama a cada uno de nosotros. Si fuéramos <<perfectos>> y <<puros>> no necesitaríamos a Dios; no estaríamos aquí. Nuestro Señor quiere que lo sigamos con humildad, disponibilidad, misericordia, compasión, compromiso, dedicación, etc. Él quiere que cada día hagamos lo mejor posible. ¿Qué más podamos hacer? Somos de carne y hueso. Él está a nuestro lado para ayudarnos. ¿Estamos disponibles? ¿Lo seguiremos? El seguimiento no es fácil, pero vale la pena... merece la pena.

C.   El seguimiento implica sacrificio. Sacrificio es mucho más que negarse, aunque practicamos el ayuno, especialmente durante la cuaresma. A veces, el sacrificio involucra denunciar las injusticias (por ejemplo, las injusticias contra los pobres, débiles, y sin voces...). Sacrificio para los primeros discípulos implicaba que dejaran todo para seguirlo. Bueno, dejando todo en la forma de los primeros seguidores es heroico; y están los que hacen lo mismo hoy. Pero, para la mayoría de nosotros que no tenemos el carisma de la pobreza radical sin embargo podemos vivir en solidaridad con los necesitados, pensando en como consumimos, usamos, y compartimos. El sacrificio significa tomar cada día más en serio nuestras responsabilidades como cristianos; es decir no dejar que nuestras responsabilidades, no se tomen responsablemente como cristianos. Ser cristiano implica ofrecer a los demás un ejemplo de servicio y sacrificio en el nombre de Jesús durante los momentos difíciles de cada día.

VI. Conclusión

¿Listos...?   ¿Listos...?   ¿Listos...?

Listos para decirle a Jesús aquí estoy Señor envíame?

Posted by: David Orique, OP
Category: Español Preaching: Homilies Only 

Elijah the Imperfect Saint

Aug 9, 2009

Elijah the Imperfect Saint
19th Sunday in Ordinary Time
1 Kings 19:4-8

[English & Español]

Fr. Bernhard Blankenhorn, OP

The prophet Elijah is one of the most fascinating and perplexing characters in the entire Bible.  He worked tremendous miracles, calling down fire from the heavens at Mount Carmel to consume the sacrifice of a bull.  Shortly after today's first reading, as he ascends to the heavens in a chariot of fire.  He also seems to have been quite stubborn and impatient with God.  Yet Elijah became a great model for the spiritual life.  The fact that he appeared with Moses at the Transfiguration of Jesus confirms that he is indeed a saint, a man of deep holiness.  So in pondering the details of his life, we can come to a deeper understanding of our own path toward union with God.  This is especially important for you Carmelite sisters, since Elijah has always been a great inspiration for your contemplative Order.  Now the life of Elijah is complex, with its highs and lows.  We have to be ready to ponder not just the prophet's strengths, but also his challenges and weaknesses.  They too are part of the journey to God.

Elijah appeared during one of the darkest times of Israel's history.  All the other prophets of God had been killed or driven underground.  Idolatry rules the day, promoted by queen Jezebel, the wife of King Ahab.  Elijah responds to God's call, first by accurately predicting a long drought, a sign that the God of Israel is indeed the Lord of creation, not the other gods that the Israelites worship.  Elijah then follows divine instructions by going to Mt. Carmel and performing the famous miracle, calling down fire from heaven to consume his sacrificial bull.  Thousands of Israelites return to the true faith as a result.  Elijah manifests tremendous courage as he confronts King Ahab and the 450 prophets of Baal at Carmel.  He also manifests deep trust in God.  He is confident that his prayer for fire from heaven will be answered, and it is.  Elijah shows us that zeal for true worship and the courage to promote it against all opposition is central to growth in the spiritual life.  In fact, God will reward Elijah a little later by sending the chariot of fire.  Elijah will become a pleasing sacrifice to God who merits a blessed afterlife.

But after Carmel, Elijah begins to manifest some flaws.  He seems to have expected all of Israel, including King Ahab, to convert.  Many do return to the true worship of God, but many do not.  Queen Jezebel threatens Elijah with death, so he escapes into the desert.  And that is where today's first reading picks up.  Elijah seems to be deeply disappointed in the limited success of the miracle at Carmel.  He has become tired of running from Jezebel, tired of calling Israel to conversion with miraculous droughts and sacrifices.  Elijah runs out patience with Israel, and maybe even with God.  He wanders into the wilderness, sits under little bush and says to the Lord, "Enough!  Let me die now!"  His words are very emphatic.  Elijah is handing God a letter of resignation from the job of prophet.  He seems to have done everything possible to convert Israel, with only limited success.

Thankfully, God is just as stubborn as Elijah.  Instead of accepting his request and allowing him to die in the desert, he sends him an angel with miraculous food.  But Elijah is determined.  He eats and lies down again.  Yet the Lord is even more persistent than Elijah, has the messenger nudge him, so that the prophet gets up to begin a long journey.  Now it is not clear if the angel of God is calling Elijah to walk to Mount Horeb.  The text is ambiguous.  Maybe God wanted him to go back to Israel and continue preaching.  Elijah may have misunderstood.  But that does not prevent the Lord from revealing himself to Elijah on Mt. Horeb and giving him a new prophetic commission.

Elijah eats a cake that has literally fallen from heaven, walks 40 days in the desert and arrives at Horeb, which is another name for Mt. Sinai.  What Old Testament figure does this remind you of?  Clearly, Elijah is another Moses.  The zealous prophet of the covenant returns to the origin of the covenant.  He comes for a personal encounter with the living God.  He goes to "the cave," just as Moses stood in the cleft of the rock in the Book of Exodus.  Fire, wind and an earthquake precede the Lord's coming, just as they do in Exodus before Moses receives the 10 commandments.  Then Elijah proceeds to the entrance of the cave and hides his face in his mantel.  Moses had requested a personal revelation of God.  He wanted to see the glory of God's face.  The Lord responded that such an experience would kill Moses.  Therefore, God places his metaphorical hand on Moses' face as he passes by and pronounces the divine name.  Moses can see God's metaphorical back, but not look directly at his face.  Elijah goes to Horeb, implying that he wants to meet God as well.  But Elijah is afraid.  He realizes that God is not pleased with the letter of resignation.  So Elijah hides his own face in his mantle.  He is not nearly as daring as Moses in his encounter with God.

The Lord passes by in a "sound of sheer silence."  The phrase is utterly paradoxical: a sound that makes no noise.  Yet this nonsensical expression is full of meaning.  Elijah was fascinated by great and powerful manifestations of divine power, like the fire on Mt. Carmel.  The prophet thinks that these are the great instruments for Israel's conversion.  But the Lord reveals to the prophet a deeper mystery.  God is not in the fire, but in a gentle whisper that makes no noise.  God is so great, so far beyond our comprehension, so much greater than any majestic miracle or revelation.  The revelation on Mt. Horeb surpasses the one on Mt. Carmel.  God is infinitely powerful, so he can work through whispers, quietly working in human history in ways that we cannot see.  Elijah wanted one dramatic event to convert the whole nation, but usually God prefers to work patiently, in more subtle ways.

Elijah then complains about the people of Israel.  He is not as holy as Moses, who interceded for the people on Mt. Sinai.  Elijah even exaggerates the gravity of the situation: "The Israelites have forsaken your covenant and killed the prophets ... I alone am left."  But in fact, many Israelites returned to God, and over a hundred prophets have gone underground because of persecution.  Elijah is hardly alone in remaining faithful, hardly alone as prophet.  Yet God accepts Elijah with all of his imperfections and sends him on another prophetic assignment.  The Lord refuses the letter of resignation.  Elijah goes, confronts King Ahab after Jezebel killed their neighbor Naboth to steal his vineyard.  Elijah also anoints Elisha to succeed him.  God meets Elijah halfway.  He lets him resign, but not yet.  Elijah's stubbornness and arguments with God were not grave sins, for he soon will receive the reward the chariot of fire.

The lessons we can draw from Elijah's life are endless, but I think there is one overriding lesson in the whole story: Elijah was a saint, but quite imperfect.  Elijah made mistakes, he had vices, and at times unpleasant encounters with God, yet still became holy.  So we can follow Elijah, and also learn from his limitations.

First, what was it that made Elijah a saintly prophet?  Elijah was filled with love for God.  He manifested this love in his deep loyalty to the covenant in the face of persecution.  He risked his life to preach the Torah.  The love of God also manifested itself in Elijah's zeal for true worship, especially on Mt. Carmel.  The key to holiness is precisely the love of God.

But intense charity does not exclude all vices.  Elijah sometimes grows weak in his hope for the future of Israel, precisely because he sometimes lacks trust in the mysterious power of God.  On Mt. Horeb, Elijah also overlooks the faithfulness of Israel as he claims that all have forsaken the Lord.  Finally, Elijah is extremely stubborn.  Even on Mt. Horeb, he insists on handing in his letter of resignation.

The story of Elijah gives me great hope.  I have often read lives of the saints that present the saint as virtually perfect.  Certain books present to me the saints as persons who overcame every temptation, who had few if any vices and were always consistent in their service of God and neighbor.  Those types of books discourage me, because I come away saying to myself, "I can never be a saint, because I have so many imperfections."  So Elijah's life fills me with hope.  Because if he became a saint, even with some of his vices, then perhaps I can become holy too, by the grace of God.

As we learn to recognize Elijah's holiness and his shortcomings, we can also recognize the present or future holiness of all those imperfect people around us.  Elijah complained too much about other people's failures, and overlooked their virtues.  "I alone am left."  God simply responds: "No you're not, so stop whining and go back to work!"  You see it's ok to argue with God, as Elijah did.  But when you argue with God, be prepared for frank, unpleasant answers.  Because your arguments with the Lord will reveal your own weaknesses to you.  They will remind you that no person on the path to holiness is perfect.  In fact, not even the saints were perfect, except for Mary.  Yet Elijah still ascended to heaven, with all of his imperfections.  Therefore, many of your sisters who often look very imperfect may be far ahead of you on the road to sanctity.  Maybe one of your sisters drives you nuts with her many complaints, another never seems to finish her work assignment, and another never seems to be nice to you.  But one day, they might be in heaven praying you out of purgatory, or interceding for your deeper conversion here on earth.  When we meditate on Elijah's holiness, we learn deep patience with the faults of others, just as others will learn greater patience with our failings.  God prefers to whisper rather than to send thunder and lightening from the heavens, so he prefers to work quietly, both in the world and in the soul of the sisters, and in your own heart.

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En la primera lectura, el profeta Elías quiere morir.  Él ha escapado de la persecución de la reina Jezabel.  Él pensaba que después del milagro del Carmelo, cuando el fuego del cielo consumió el sacrificio, el pueblo se convertiría al Dios verdadero.  Pero muchos Israelitas continuaron a adorar otros dioses.  Ahora, Elías tiene poco esperanza.  Él piense que nada es eficaz.  Entonces, él presente una carta de resignación a Dios.  Pero Dios no acepta esta carta.

El alma de Elías es llena del amor de Dios.  Él manifiesta éste amor por su fidelidad a Dios y sus leyes frente a la oposición y la persecución.  Él muestra su amor cuando profetiza con coraje.  Este amor está en el centro de la santidad del profeta.  Pero Elías no es un hombre perfecto.  Él tiene poco de paciencia con el pueblo o con Dios.  A veces él tiene poco confianza que Dios puede convertir la nación de Israel.  En el monte Horeb, él conoce a Dios y habla de la infidelidad de Israel, pero no de los Israelitas fieles.  A veces, él no reconoce la virtud de los demás.

Elías es un santo, pero también es un hombre imperfecto.  Entonces su vida es una causa de esperanza para nosotros.  A veces nosotros leemos las vidas de los santos, y estas historias presentan personas perfectas porque esconden sus faltas.  Sin embargo la única santa perfecta es María.  La vida de Elías nos enseña que todos nosotros podemos ser santos, llenos de amor pero siempre imperfectos.

Así pues aprendemos una nueva paciencia con nuestros hermanos y hermanas en la comunidad.  Tal vez, a veces, las costumbres de unas hermanas sean una causa de irritación para usted.  Esta hermana no es simpática, otra no hace bien su trabajo, y otra se queja de usted.  Pero Dios prefiere trabajar tranquilamente, como el susurro en el monte Horeb, y así él transforma el alma de las personas tan imperfectas, y produce los santos siempre imperfectos.  Entonces, ten paciencia con sus hermanas.  Aparte de la Virgen María, no hay santo perfecto en esta vida.  Sin embargo hay esperanza para la santidad siempre.

Posted by: Bernhard Blankenhorn, OP
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Santo Domingo Leyenda y Realidad

Aug 7, 2009

Fundador de la Orden de Predicadores

Fr. Roberto Corral, comparte la vida temprana de Santo Domingo.  Versión en Inglés está disponible en siguiente entrada.

Santo Domingo de Guzmán
Parte Una: Su Familia

El fundador de la Orden Dominicana – oficialmente conocida como la Orden de Predicadores (por eso tenemos los iniciales “O.P.” después de nuestros nombres) – era Santo Domingo de Guzmán. La Iglesia celebra su fiesta cada año en el 8 de agosto. Para ayudarnos preparar para esa celebración, me gustaría dedicar unos cuantos de mis mensajes semanales a su historia para que podamos tener un mejor entendimiento y apreciación para este hombre maravilloso y santo.

Sto. Domingo nació alrededor del año 1171 en un pueblo llamado Caleruega en la región de Castilla la Vieja en España. Como todos nosotros, Sto. Domingo fue muy influenciado por la familia en la cual nació; así es que es importante también saber algo de ellos aunque no hay mucha información al respecto.

Posted by: Roberto Corral, OP
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Haz La Cuenta

Jul 26, 2009

Haz La Cuenta
Domingo 16

Fr. Dominic DeLay, OP

"El valor de los alimentos equivalente a doscientos días de salario no sería suficiente para que cada uno de ellos tuviera un poco", dice Felipe. Eso parece un comentario bastante razonable, ¿verdad? Exactamente el tipo de análisis que un líder necesita de un asistente. Dadas las condiciones económicas actuales, no hay suficiente dinero para mantener los beneficios de salud para los empleados. A menos que gastemos más dinero en el apecto militar, no hay suficiente seguridad. Con nuestra disponibilidad a la compasión estando mas escasa, no hay suficiente compasión en nosotros para ayudar a las personas que la necesitan. A menos que manipulemos nuestras relaciones, no habrá suficiente amor para nosotros. No hay tiempo suficiente para nosotros para hacer lo que tenemos que hacer y para pasar más tiempo con familiares y amigos. Ese es mi problema de escasez – el tiempo. ¿Cuál es el tuyo?

Yo asistí  a una conferencia de artistas Dominicanos la semana pasada y tuve la oportunidad de visitar la oficina de una de las hermanas Dominicana en las Naciones Unidas. Ella trabaja para una de las ONG's - o sea Organizaciones no Gubernamentales - que es reconocida oficialmente por las Naciones Unidas. Después de explicarnos la estructura complicada de las Naciones Unidas, nos habló acerca de los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados por los países miembros en el año 2000, la mayoría de los cuales se comprometieron a alcanzar para el año 2015: la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la educación primaria universal, la igualdad de género, la reducción de la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, las ganancias contra el VIH / SIDA y el paludismo, la sostenibilidad del medio ambiente, y una asociación mundial para el desarrollo. Pero, ¿cómo puede haber recursos suficientes, el dinero y tiempo para alcanzar estos nobles objetivos?

Sorprendentemente, conforme nos acercamos al 2015, se ha avanzado mucho. La extrema pobreza en las regiones en desarrollo se ha reducido considerablemente. La matriculación en la enseñanza primaria ha aumentado bastante, especialmente en las regiones que estaban mas atrasadas. La tasa de mortalidad infantil se ha reducido significativamente. El consumo de las sustancias que reducen la capa de ozono se ha reducido un 97 por ciento. Pero todavía hay enormes progresos por hacer, y la recesión económica ha amenazado en particular el progreso de los más necesitados. ¿Habrá suficiente?

En la conferencia de los artistas Dominicanos, uno de mis hermanas Dominicana dijo que, debido a la recesión económica, su congregación estaba contemplando la posibilidad de reducir drásticamente su asistencia a los pobres. En California, sin duda estamos reduciendo nuestra asistencia a los pobres, a la educación, al cuidad de la salud. La mayoría de ustedes probablemente han sentido la reducción de alguna manera. Simplemente, no hay suficiente para ayudar a otras personas, y mucho menos para ayudarnos a nosotros mismos. Echen números.

Echemos un vistazo a la matemática de hoy a la historia del evangelio. Cinco mil hombres que padecen hambre. (Supongo que las mujeres y los niños no tenían hambre- o tal vez los hombres habían renunciado a su comida para alimentar a las mujeres y los niños.) " El valor de los alimentos equivalente a doscientos días de salario no sería suficiente para que cada uno de ellos tuviera un poco", dice Felipe. Entonces Andrés le dice a Jesús, probablemente musitando para que los demás no creyeran que era un soñador, que había un niño que tenía 5 panes de cebada y 2 peces. "Pero, ¿de que nos sirven con tanta gente?" añade Andrés para que Jesús no pensara que era un tonto.

Entonces Jesús echa números: 5 + 2 = 7. Bastante escasas ganancias contra 5,000. Pero, espera- 7 es en realidad un buen número en la Biblia. Entonces, teniendo eso, mas dando gracias, mas repartiéndolo (al parecer, Jesús hizo todo por el mismo – cuanto tiempo le tomaría?). Todo eso era igual a lo que podían comer y aun así, sobraron doce canastas llenas de comida. Muy impresionante, sobre todo si se acuerdan que 12 es otro de los grandes números bíblicos.

Pero somos cualquiera de nosotros casi tan bueno - o tan malo - para las matemáticas como Jesús? ¿Es realmente posible asegurarse de que nuestras familias dispongan de suficiente comida? Que tengan suficiente amor? Suficiente tiempo? Suficiente tiempo para el amor? Que nuestro país tenga la suficiente seguridad? Que los 6 mil millones de personas (y sigue creciendo) de nuestra familia humana tengan suficientes alimentos, cuidado de salud y educación?

Pablo se pone creativo con la matemática en el evangelio de hoy. En su carta a los Efesios, el alienta a los creyentes a ser un solo cuerpo, un solo Espíritu, uno en la esperanza - en un solo Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos. ¿Es realmente posible que el camino para que el pequeño se haga grande sea también el camino para que los muchos se conviertan en uno- uno en Cristo, el Mesías matemáticamente-deficiente?

Bueno, yo me pregunto- hemos resuelto nuestros problemas con las matemáticas que siempre usamos? Echen números.

Posted by: Dominic DeLay, OP
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Se trata solamente de Jesús (It's Just Jesus)

Jul 5, 2009

Se trata solamente de Jesús (It's Just Jesus)
14th Sunday of Year B

Fr. Dominic DeLay, OP

Aquí encontramos a Jesús en su primera presentación en su ciudad natal.  Todo está saliendo muy bien; todo mundo está muy impresionado.  De pronto, todos están ofendidos.  Él resulta ser demasiado para ellos.  Por lo menos en esta versión [del Evangelio], no tratan de tirarlo de un precipicio.

Nos gustaría pensar que Jesús nunca resulta demasiado para nosotros, que nunca nos sentimos ofendidos por Él. ¿Pero en realidad, acaso no limitamos a Jesús, o tratamos de limitarlo todo el tiempo?  Pensamos que tenemos la Biblia bien figurada, [bien entendida].  Pensamos que tenemos la Eucaristía y los otros sacramentos figurados y bajo control.  Pensamos que sabemos exactamente como es Jesús.  Se trata solamente de Jesús.  Se trata solamente del Hijo de Dios.

¿Acaso realmente tenemos a alguien completamente figurado?  Y ya que estamos en este asunto, ¿hay alguien más que les ofende?  Quizá la próxima vez que alguien me ofenda, debería preguntarme si se debe a que me está diciendo la verdad. [Como dice el refrán, la verdad no peca, pero incomoda.]  Quizá esa persona es un imbécil, pero a veces los imbéciles también dicen la verdad, ¿no es cierto?  Especialmente, somos muy buenos ignorando la verdad que viene de boca de familiares, ¿verdad que si?  Se trata solamente de "Junior".  Es solamente la loca de la Tía Petra.  Los conocemos, o así lo pensamos en nuestro afán de controlarnos entre nosotros.  Como diría Jesús: "Un profeta es alguien que vive por lo menos a cincuenta millas de aquí y tiene una presentación computarizada de 'power point'." ¿Cierto?

Incluso nosotros mismos de repente decimos o hacemos algo que resulta ser un poquito profético.  Quizá pensamos que debemos esperar hasta que seamos perfectos y a que tengamos la vida y a Dios completamente figurados antes de decir o hacer algo profundo, pero eso simplemente no va a ocurrir, ¿verdad? Si nos limitamos en esta forma, si limitamos a otros porque tampoco son perfectos, entonces limitamos a Jesús.  Yo soy solamente Dominic [Domingo], pero quizás Dios sabía lo que estaba haciendo cuando me hizo.  Oops, se me olvidó.  Dios es solamente un hombre.

También nos podemos limitar diciéndonos que, después de todo, nadie nos escuchará; lo cual puede ser cierto.  Pero si Dios le dice al profeta Ezequiel: "Ya sea que te escuchen o no, porque son una raza rebelde, sabrán que hay un profeta en medio de ellos."  ¿Aparte, quiénes somos nosotros para decirle a Dios que su plan no resulta práctico?  ¿Quiénes somos para juzgar si nuestras palabras o nuestras acciones han sido efectivas?  Solamente actuemos y dejemos que suceda lo que tiene que suceder.  Me imagino que a muchos de ustedes les gusta la frase de la Madre Teresa: "Dios no nos exige que triunfemos, El solo nos pide que intentemos."

Probablemente nuestras limitaciones reales, nuestras imperfecciones, nos puedan ayudar ser ilimitados, [grandiosos].  Por ejemplo, Pablo habla acerca de la espina clavada en su carne como una oportunidad de gracia.  El oró para que las dolencias misteriosas u obstáculos en su vida desaparecieran, pero cuando eso no ocurrió, él se dio cuenta de que éstas eran una oportunidad para depender más de Dios.

"Te basta mi gracia,
porque mi poder se manifiesta en la debilidad".
Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de mis debilidades,
para que se manifieste en me el poder de Cristo.
Por eso me alegro de las debilidades, los insultos,
las necesidades, las persecuciones y las dificultades
que sufro por Cristo,
porque cuando soy más débil, soy más fuerte.

Una de nuestras limitaciones es que dependemos de los demás.  Sin embargo, ese es uno de nuestros dones más preciados, ¿a poco no?  ¿Alguna vez se han reunido para buscar soluciones con un grupo de esta manera, cuando se le invita a cada uno a compartir sus ideas, aunque piensen que son ridículas, y a nadie se le permite decir que esas ideas son buenas o malas?   Lo que sucede es que las ideas ridículas, absurdas, resultan conducir a ideas buenísimas.  Quizá nuestras contribuciones individuales, parcialmente proféticas, puedan resultar en una comunidad completamente profética.

Es aterrador, ¿a poco no? Entregarnos tan completamente a Dios, o por lo menos experimentar una pequeña expansión de nuestra visión de la vida.  Celeste Fremon, autora del libro G-Dog and the Homeboy, escribe acerca de cómo algunas veces cuando un miembro de una pandilla empieza a rehacer su vida, encontrando un trabajo y teniendo éxito, se aterroriza ante lo desconocido que resulta el éxito y la libertad y acaba regresando al estilo de vida anterior [a su vida de pandillero] al menos por un tiempo, hasta que reúne el valor para probar la libertad otra vez.  ¿Han tenido ustedes alguna vez la sensación de que la vida es demasiado buena o demasiado grandiosa?

Lo más aterrador es cuando descubrimos la inmensidad del amor de Dios por nosotros.  ¿Es que acaso no soy un pecador? ¿Un desconocido? ¿Despreciable?  Por lo menos, no creo que yo sea digno de tanto amor; algo debe andar mal.  Si dejara entrar a Dios, aunque sea un momento, quizá me sentiría eclipsado por ese amor.  Resultaría demasiado.  Quizá no me reconocería a mí mismo o a mi vida.  Sí, creo que mejor voy a mantenerme cerca de mi Jesús pandillero, y a tirar del precipicio a ese aterrador, vergonzoso, incontrolable, Jesús que ama hasta la muerte.

O, puedo dejar que Dios -- de verdad dejar que Dios me ame -- lo cual resultaría ser la cosa más profética que jamás pudiera yo hacer.

Posted by: Dominic DeLay, OP
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Un cuento sobre dos madres

May 10, 2009

Un cuento sobre dos madres
5a Semana de Pascua/Dia de la Madre
Hechos 9;26-31, Sal 22;26-27,28,30,31-32, 1 Jn 3;18-24, Jn 15;1-8

Fr. Dismas Sayre, OP

Este fin de semana, nos toca el gozo y favor de honrar a nuestras madres este Día de la Madre.  ¿Qué tendrá que ver eso con las lecturas dominicales?  Yo pienso, por lo menos, que podemos conectarlas bastante bien.

Les ofrezco el gran dominico francés del siglo diecinueve,  Jean-Baptiste-Henri Lacordaire, que en una de sus conferencias famosas, dijo esto acerca de la madre: "A la madre solamente se ha otorgado, que su alma, durante los nueve meses, tocara el alma del niño, e imponerle las predisposiciones a la verdad, a la mansedumbre, a la bondad, el cultivo de cual germen ella misma debería cumplir en la luz del día, después de haberlo sembrado en el misterioso misterio de su maternidad."  A cuál este dominico del siglo 21, yo, respondo "Amen, amen, ¡aleluya!"

Sí, nuestro fraile Lacordaire muy poeticamente describe la unión íntima entre madre y niño, especialmente en el seno materno, nutriéndolo, cuerpo y alma, preparándolo para esta vida en la cual vivimos ahora.  Es un vínculo tan íntimo y vivificante como la de la vid y los sarmientos, del cual nuestro Señor nos habla hoy.  Hay un vínculo, que es muy personal, muy real, que no se puede cortar, sin dañar el sarmiento, o en este caso, el niño. Desgraciadamente, nuestro mundo está un poco ansioso por "podar," digamos, esta bellísima, espiritual y corpórea vínculo entre la madre y el niño.  En lo que al estado y a nuestra sociedad respecta, desafortunadamente, se puede considerar al niño como parásito, y la unión depende de la voluntad de la madre sólo.  Si no quiere al niño, se corta la conexión y muere el niño.  ¡Qué triste!

Y esta relación entre madre y niño no es tan diferente, amigos, como la de la Santa Madre Iglesia y sus niños, no Señor.  Había un tema común en el arte, seguro que los han visto, del "Pie Pellicane, Jesu," o sea, "Jesús el pelicano bondadoso."  Un poco raro para nosotros los modernos, digamos, pero era una imagen tradicional de la madre pelicana sobre sus polluelos, rasgándose el pecho, y que con la sangre alimenta a los polluelos, resucitándolos del hambre mortal.  Se sacrifica por el bien de sus polluelos, ofreciéndose hasta su propio cuerpo y sangre.   Esa imagen bella y materna es, hermanos, como la conexión entre Cristo y su iglesia, la mismísima vivificante unidad que desea entre su esposa la Santa Madre Iglesia y sus miembros.

Claro, aunque no haya un cordón umbilical entre Holy Rosary o la iglesia católica y cada uno de nosotros, ese espíritu auto-sacrificante y vivificante es tan íntimo tan necesario para nosotros, los hijos de la Santa Madre Iglesia para que tengamos vida en este mundo y el próximo, como la de una madre cualquiera.  Estamos precisamente unidos a la Santa Madre Iglesia, y ella nos nutre, especialmente del costado de la persona a quien está unida, Jesucristo, su esposo y Señor.  Entonces, yo diría, parafraseando nuestro Fray Lacordaire, "A la Santa Madre Iglesia solamente se ha otorgado, que su alma, el alma de Cristo, durante la vida terrenal, tocara el alma de sus niños, e imponerles las predisposiciones a la verdad, a la mansedumbre, a la bondad, el cultivo de cual germen ella misma debería cumplir en la luz del día, después de haberlo sembrado en el misterioso misterio de su maternidad como Santa Madre Iglesia."  La razón por la cual la Santa Madre Iglesia existe es la mismísima razón porque existen las madres nuestras: para amar, nutrir, formar a nosotros sus hijos, preparándonos para la vida en el próximo mundo.  Como nuestras madres nos preparan para esta vida fuera del seno materno, de semejante modo la Santa Madre Iglesia nos prepara en este mundo para cuando nazcamos a la vida eterna.

Esa unión espiritual también es íntima y vivificante, y no se puede cortar, sin herir al niño, tanto como uno no puede cortar el vínculo entre la vid y el sarmiento, y esperar que viva y dé buen fruto.  No obstante, algunos políticos, tal llamados expertos, y tristemente, hasta unos católicos, hacen, o por lo menos, tratan de hacerlo.  Tratan de cortar el vínculo, la unión entre la vid y los sarmientos.  Les dicen a nosotros los sarmientos, "Está bien, hagan lo que quieran."  Y aún más grave, tratan de cortar la unión entre la cabeza de la iglesia, sea local o universal, y sus miembros.  Nos dicen "Ah, mira, eso sólo es lo que piensa un papa" o "Es nada más la opinión de los obispos, pero sabemos, gracias a las encuestas del público que tal porcentaje, por ejemplo, dice que esto está o no está bien."  Hermanos, nuestro Santo Padre, el papa Benedicto sabiamente nos recuerda, "No se determina la verdad por un voto de la mayoridad."   No, lo que están tratando de hacer es podar, dar un hachazo, para que los sarmientos se separen de la vid, o separar los niños de la Santa Madre Iglesia, y sembrarlos en la tierra de este mundo, para formar otra vid, para dar fruto de ESTE mundo.  Esas vides se marchitarán y morirán, porque están separados de la verdadera y vivificante vid.

Entonces, como permanecer unidos, en este mundo, a la única vid?  Por medio de unirnos al obispo.  Nuestro patrón local, San Ignacio de Antioquía,  quien aprendió a pies de San Juan Evangelista, quien nuestro Señor Jesucristo amó tanto, lo deja muy, MUY claro. Enseña a su pequeño y querido rebaño, "Dondequiera que esté el obispo, allí está la iglesia."  Hay que tener esa unidad para ser un sarmiento vivo de la Vid de la iglesia de Cristo.  Pero San Ignacio sabía bien que algunos obispos podrían fallar, hasta en esa época tan cerca a los apóstoles, ah ¡sí, Señor!  Por eso, nos enseña que aun él mismo tiene que unirse al obispo en Roma.  Sobre el obispo de Roma nos enseña, "No envidiaste a nadie, sino has enseñado a los demás.  Sólo quiero que lo que prescribas entre en vigor."

¡Cuánto amó San Ignacio la unidad!  Y para que nadie piense que es enseñanza arcaica, desterrada al basurero de la historia, nuestro propio concilio del Vaticano Segundo nos dice, "Este santo Concilio siguiendo las huellas del Vaticano I, enseña y declara con él que Jesucristo, eterno Pastor, edificó la santa Iglesia enviando a sus Apóstoles como Él mismo había sido enviado por el Padre, y quiso que los sucesores de éstos, los Obispos, hasta la consumación de los siglos, fuesen los pastores en su Iglesia.  Pero para que el episcopado mismo fuese uno solo e indiviso, estableció al frente de los demás apóstoles al bienaventurado Pedro, y puso en él el principio visible y perpetuo fundamento de la unidad de la fe y de comunión."  Dense cuenta del modo en que estamos unidos.  Tan temprano como en la primera lectura de hoy, los discípulos, la iglesia tenían miedo de San Pablo, porque lo miraban de enemigo contra la iglesia, pero una vez que lo vieron actuando abiertamente y con valor en unión con San Pedro y los demás apóstoles y sus enseñanzas, entonces supieron que él era uno de ellos mismos, un sarmiento verdadero de la verdadera vid.

Quedemos bien claros, antes de que alguien me acuse de estar en favor del clericalismo.  Yo, fray Dimas, de ninguna manera, no soy la vid.  Si te unes conmigo, y no con el obispo y el obispo en Roma, hazlo a tu proprio riesgo.  No tomo esa responsabilidad.  Si alguna vez te enseño o hago algo que sea contrario a lo que los obispos en unión con Roma enseñen, dime "Alárgate de mí, infeliz!"  Déjame atrás; dame un empujón al lado... pero suavemente, que me duele la espalda, ¡por favor!  La iglesia, por tanto que no me guste confesarlo, si puede sobrevivir sin mí, y hasta sin los sacerdotes. Pero, como nos enseña el Concilio del Vaticano Segundo, no existe sin los obispos, ellos unidos al papa, unidos a Cristo.  No crean cualquier fulano que te diga otra cosa, que trate de cortar ese vínculo entre los obispos y los creyentes.

Entonces, hoy, hermanos, honremos a las madres.  Que nadie, pero nadie, se atreva  a cortar ese más precioso y vivificante vínculo entre una madre y su niño, sea en el seno materno, sea en el hogar, o sea en la vida de la iglesia.   En cada de éstas, que la madre, natural o la Santa Madre Iglesia, siempre busque a nutrir y a criar sus niños en amor y concorde a los sagrados mandamientos de Dios.  Así sea, ¡amén!

Posted by: Dismas Sayre, OP
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San Francisco Javier y la novena guadalupana

Dec 3, 2008

San Francisco Javier y la novena guadalupana
Feast of St. Francis Xavier/1st Day of Guadalupe Novena
Is 25:6-10a; Ps 23:1-3a, 3b-4, 5, 6; Mt 15:29-37

Fr. Dismas Sayre, OP

Hoy día nos toca el primer día de la novena en honor de la Virgen de Guadalupe, y a la vez, la fiesta de San Francisco Javier, quizás el misionero más impresionante en la historia de la iglesia, fuera de san Pablo apóstol. Esta coincidencia, ¿será por casualidad, o una estrategia de la iglesia o Dios? No sé, pero vamos a acompañarle a la Virgen con san Francisco Javier por un ratito. ¿Y qué tiene que ver San Francisco Javier con la Virgen de Guadalupe? A ver.

El rey de Portugal, Juan, quiso enviar aquella orden nueva de los jesuitas como misioneros a sus tierras, sus colonias nuevas en las Indias en el océano Pacífico, y así mandaron a San Francisco Javier. Empezó con una pausa de unos meses en Mozambique, esperando el próximo barco a las Indias por cinco meses. Aunque Mozambique en el África no era ni su destino, ni su ámbito, tenía tanto ardor de ser evangelista, de mostrar la cara de Jesucristo a los otros países, que se apuró a trabajar en la mies de almas en el África. Predicaba y trabajaba con los más pobres y enfermos allá, hasta la hora de su próxima escala en Goa, la India. Allí empezó de nuevo, tratando de convertir a los indios, ayudando a los enfermos. Solía caminar cada día por las calles, sonando una campanita para llamar a los niños a las clases de catequismo, bautizando miles y miles de almas.

Entonces viajaba por todas las islas que podía cuando un día por suerte se encontró con un noble exiliado de Japón. Con la noticia de un gran reino de almas sin la Buena Nueva, se lanzó a Japón. Cuando llegó, no había ni un cristiano. Cuando salió, entre cincuenta y setenta y cinco mil almas cristianas.

Pero todavía no había un reino unido en Japón, más bien varios reinos luchando entre sí mismos, con un emperador redondamente impotente. Allá se enteró de la parecida cuna de la cultura en Asia, el tremendo imperio chino. De nuevo se lanzó a nueva tierra pagana, pero se murió el la orilla de una isla china, sin realizar su último sueño, pero con un verdadero ejército de nuevos católicos, gracias a su labor largo e intensivo por tantas décadas en tantas tierras extranjeras.

Y aquí estamos. Pensemos el tema un momento. ¿Cómo pudo hacer tanto en tantas tierras sin saber ni la primera palabra del idioma? Es que por amor de Dios, y amor de todas sus criaturas creadas en su imagen, se agotó en el aprender de cada idioma nuevo, tratando de comunicar el amor de Dios de cualquier forma que podía. Usaba traductores si no tenía el idioma aprendido, pero siempre enseño el amor de Dios, sea por acción o palabra. Siempre.

Era un hombre haciendo su papel en realizar la profecía de Isaías, tratando de traer las riquezas del conocimiento de Dios a todos los pueblos, para que la gente pudiera decir según Isaías, "ÉSTE es nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Ahora estamos contentos y nos alegramos porque nos ha salvado." Este es un hombre cuyo corazón ARDÍA con la compasión y piedad para cada persona, de donde sea, como nuestro Señor tuvo piedad de la multitud en el cerro, tratando de alimentarles espiritual y físicamente.

Y a la vez que san Francisco Javier mostraba la cara compasiva de Jesucristo a la gente del África, las Indias y Asia, vino la virgen de Guadalupe a Tepeyac, a un pueblo que apenas conocía la fe. La fe era un fracaso, casi limitado a los europeos, porque muchos de ellos no podían mostrar esa cara de Jesucristo al pueblo. Al contrario, por maltratar tan mal a tanta gente, sufrió el sembrar de la Buena Nueva en nuestro continente. Los frailes y sacerdotes no podían superar este problema. Ustedes conocen la historia mejor que yo, entonces no voy a repetirla, pero quiero destacar el tema: La Virgen gloriosa tuvo tanta piedad de la gente indígena, tanto amor, que se hizo una de ellos, POR ellos. La Virgen embarazada con el Verbo de Dios dio a luz a una explosión de evangelización mientras la iglesia fracasaba.

Hermanos, mantengo que ser Guadalupano es ser misionero. Ser guadalupano es mostrar esa cara de Dios compasivo, inspirado por su Madre, a cualquier persona que encontremos, que no conoce a Jesucristo, en cualquier lugar, que habla cualquier idioma, aunque no sea el nuestro. Unos dicen que la Virgen de Guadalupe es para un sitio, un pueblo. Digo que no. Tanto como Jesucristo nació del pueblo conquistado de los judíos, para conquistar al mundo entero por su amor, es la Virgen de Guadalupe para nosotros, nuestro ejemplo, nuestra fuerza, como San Francisco Javier, proclamando a un pueblo que carece de Dios, de su amor, de su compasión.

Tal vez san Francisco Javier fracasaría en lugar de tener tanto éxito si viniera a la Nueva España en vez de Asia. Pero, una Virgencita, la madre de Dios pudo sembrar el Verbo de Dios donde los frailes y sacerdotes no podían ir, no podían sembrar. Ustedes guadalupanos comparten del mismo espíritu de la Virgen compasiva, ardiendo con la nueva evangelización de este mundo. Pueden infiltrar el mundo secular donde un fraile, un sacerdote, una hermana no pueden ni empezar. La mies no está sólo en el África ni en Asia, sino también en nuestras comunidades, en nuestros trabajos, en nuestros mercados, hasta en nuestras familias. Esta tierra, este continente, todo este mundo es de la Virgen de Guadalupe. ¿Y si no podemos comunicarnos bien, como la Virgen habló el idioma de san Juan Diego? Entonces, hagámoslo como san Francisco Javier, con nuestras acciones, mostrando la faz de Dios, una faz compasiva y de amor, y sí, una faz guadalupana.

Posted by: Dismas Sayre, OP
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Hombres de dos caras Misa para jovenes

Sep 28, 2008

Hombres de dos caras Misa para jovenes
(Mass for Spanish youth): 26th Sunday OT Year A
Ez 18:25-28; Sal 25:4-5,8-9,10,14; Fil 2:1-5; Mt 21:28-32

Fr. Dismas Sayre, OP

En unas culturas, las personas son muy respetuosas con los sacerdotes, a veces demasiado. Y nosotros sacerdotes nos decimos un chiste a menudo cuando nos encontramos en esa situación. "¿Cómo se dice 'Padre, ¡vete al diablo!' en la lengua de este país? ¿Saben? Se dice "¡Sí padre, sí padre!"

Pues, eso pasa hasta en los países más "directos," digamos, como acá. Para mí, por lo menos, es muy gracioso. Y no solo cuando un sacerdote pide un favor a una persona. En el confesionario, he conocido gente que confiesan así:

"Si padre, confieso que he cometido muchos pecados. He mentido a mi mamá, he dicho malas palabras, seis asesinatos, he visto peliculas que no debería ver, he faltado una misa sin querer faltarla..." Claro, esto es una exageración, no un ejemplo real. Pero para mí es gracioso como lo dicen rápido y entre dientes, intentando confesar y a la vez ocultar lo más grave. Es como si fuera dos personas confesando; no un hombre a solas. Quieren presentar una cara a mí, pero quieren que las dos sean absueltas.

Pues, es una cosa intentar engañar a un padre como yo, y es otra intentar engañar a Dios Padre. Si, una persona me puede engañar. Eso es facilísimo. Y un hombre puede engañar hasta a sí mismo. Pero, ¿a Dios? Pues...no.

Porque nadie te conoce más que Dios. Él te hizo, Él te creó. Él te conoce más que tú conoces a ti mismo. Entonces, ¿por qué tantos juegos de escondernos de Dios?

Por eso Dios nos puede decir "¿Conque es injusto Mi proceder? No es más bien el proceder de ustedes el injusto?" Dios es perfectamente justo porque lo que dice, lo hace. No trata de engañar a nadie. Él es el único que ni engaña ni se puede engañar, porque es la verdad suprema. El Verbo de Dios, la Palabra de Dios, es entonces sumamente justo y verdadero.

En el evangelio de este domingo, tenemos dos hijos. Él que lo dice y no lo hace, y él que lo dice "no" pero lo hace. Sobreentendido es que lo mejor sobre todo es ser como Dios, quien es una sola verdad, dentro y afuera. Lo que dice lo hace. No hay diferencia. Nosotros hombres y mujeres muchas veces somos más "complejos," digamos, con la verdad. Hay la "verdad" que presentamos, y la "verdad" que somos. El primer hijo dice "sí", pero lo que quiere decir es "¡Vete al diablo, padre!" Y así actúa, sin ayudar a su padre en la viña. El segundo dice, más o menos, "¡Vete al diablo, padre!" pero se arrepiente y sí ayuda a su padre en la viña. Tenemos dos hombres de dos caras. Pero el Señor nos avisa que uno es mejor. ¿Cuál?

Al fin y al cabo, no importa tanto la cara que queremos presentar al mundo. La cara que importa es la cara que está dentro de nosotros, porque es la única que ve el Señor. "Dios no juzga por apariencias, sino el corazón", ¿verdad?

Las personas importantes con quien hablaba nuestro Señor Jesucristo se olvidaron de eso. Estaban tan enfocados en sus apariencias, su caras externas, que no se dieron cuenta que la cara interna estaba podrida. Los publicanos y prostitutas, se dieron cuenta que, "vaya!, estamos podridos totalmente", y nos les importaron la cara externa, sino que el Señor los curara, los hiciera enteros, empezando con su corazón, con lo de adentro. Con eso, los publicanos y prostitutas que conocieron a Jesús pudieron presentar una cara, verdaderamente pura y santa, ante Dios el Señor.

Hermanos, hoy Dios nos invita a mirar a nuestras caras, ambas, la interna y la externa. ¿Encajan nuestros valores internos con los valores que presentamos? Si hay una diferencia, pues, bien, esto puede pasar a todos nosotros, pero está bien solamente si no somos como el primer hijo, sino como el segundo, reconociendo la diferencia, y elegimos a actuar según los valores del Señor. Porque el Señor está dispuesto y todo listo a perdonarnos, a sanarnos, a hacernos mejor. Pero sólo si dejamos de fingir, de jugar a las escondidas con el Señor. Cada día, tenemos la oportunidad de decir "Sí Padre, sí Padre!" a Dios Padre. Que sea un "Sí" de verdad y no el otro, ¿de acuerdo?

Posted by: Dismas Sayre, OP
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Siguiendo el ejemplo de Jesús: entregarse, servir, sacrificarse

Sep 28, 2008

Siguiendo el ejemplo de Jesús: entregarse, servir, sacrificarse
28 Domingo
Mateo 21, 28-32

Fr. David Orique, OP

El Tema: Siguiendo el ejemplo de Jesús: entregarse, servir, sacrificarse.

El Objetivo: Recordarles a los oyentes el seguir el ejemplo de Jesús: entregarse, servir, sacrificarse.

I. Introducción

A. ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué venimos a Misa? ¿Por qué estudiamos nuestra fe cristiana, a través de la Sagrada Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia?

B. Estamos aquí, venimos a Misa y estudiamos nuestra fe para que podamos seguir mejor el ejemplo de Jesús de entregarse, servir, y sacrificarse. De hecho, estas tres acciones son esenciales para nuestro ser cristiano. Como cristianos, cada día, buscamos apasionadamente, de conocer y vivir en comunidad este modelo: en el templo, durante la Misa y en el hogar, con la familia. También en el mundo. En el santuario eclesial, en el santuario domestico, y en el santuario del mundo, le pedimos a Dios que nos ayude a imitar plenamente el ejemplo de Jesucristo y, vivir como sus verdaderos discípulos.

II. Siguiendo el ejemplo de Jesús: entregarse, servir, sacrificarse

A. A veces, los padres, más las madres, junto con sus hijos, saben lo que significa entregarse a sí mismos, servir a los demás, y sacrificarse en favor de la justicia. Pero, cada uno de nosotros, en cualquier estado de vida, tenemos que empeñarnos en imitar el ejemplo de Jesús, si queremos ser verdaderos cristianos que quieren seguir su ejemplo de entrega, servicio, y sacrificio. Siguiendo estos tres, vamos al grano de la vida cristiana. Aunque somos conscientes que no es fácil, sabemos que es esencial.

1. Entregarnos implica tres cosas: estudiar y tratar de entender, lo que enseña nuestra fe cristiana; mirar a nuestro mundo: nuestro mundo dentro de casa y fuera de casa; y sostener todo lo que sabemos es lo bueno, lo verdadero, y lo justo, lo que Jesús nos manda que hagamos.

2. Servir significa la continua práctica de nuestra fe, en los momentos fáciles y en los momentos duros; es decir, siendo un cristiano siempre, no solo cristiano el domingo. ¿No les parece que es fácil ser cristiano durante la Misa en el templo? Pero, después de la Misa es cuando comenzamos a ser cristianos en la Misa del mundo. Entonces, llevamos lo que celebramos aquí al templo del mundo.

3. Sacrificarse involucra la expresión de nuestra fe a favor de los que sufren más. Tratamos de sacrificar para los demás, como lo hizo Jesucristo, nuestro Salvador. Este sacrificio cristiano es algo que he visto muchas veces en los que son pobres materialmente (digo materialmente, porque muchas veces <> son los ricos). En ellos, he experimentado su capacidad de compartir con los demás, aunque tengan poco; en ellos, he visto a Cristo que comparte generosamente. Ellos son verdaderos cristianos; ellos son cristos encarnados.

B. Para nosotros, ¿cómo sabemos si seguimos, o si mínimamente imitamos el ejemplo de Jesús de entregarse, servir, y sacrificarse? En el evangelio de hoy, me parece a mí que Jesús nos habla con el corazón en la mano. Jesús nos ofrece una pregunta, o una prueba, para que podamos discernir si estamos siguiendo su ejemplo de entrega, servicio, y sacrificio.

C. En el evangelio de Mateo, el primer hijo "respondió: 'No quiero', pero después se arrepintió y fue." El segundo hijo "respondió: 'Voy, Señor', y no fue." Al considerar la entrega, el servicio, y el sacrificio, ¿cuál de los dos siguió el ejemplo? Claro, el primer hijo, aunque al comienzo, no quería cumplir lo que su padre le había pedido. No sabemos por qué, talvez el primer hijo fue el más rebelde. No obstante, él tuvo la capacidad de pedir perdón, cambiar el rumbo, y seguir el ejemplo de entregarse, servir, sacrificarse.

D. Para nosotros, seguir el ejemplo de Jesús de entrega, servicio, y sacrificio no significa el no cometer errores. Porque los hemos cometido, y los vamos a cometer en el futuro, como el error de decir "no" a Dios. Seguir el ejemplo de Cristo es tener la capacidad de cambiar de idea cuando hemos cometido un error. Seguir a Jesús es consagrarnos de nuevo a ser cristianos fecundos en nuestra entrega, en nuestro servicio, en nuestro sacrificio. Seguir a Jesús es comprometernos en nuestra Fe, tanto en los momentos cotidianos como en los extraordinarios. Seguir el ejemplo de Jesús significa ejercer la justicia y vivir la fe cristiana con sabiduría y empeño.

III. Conclusión

Estamos aquí, venimos a Misa, y estudiamos nuestra fe cristiana, a través de la Sagrada Escrituras y las enseñanzas de la Iglesia, porque queremos seguir el ejemplo de Jesús. Por lo tanto, seguir su ejemplo de entregarnos, servir y sacrificarnos implica descubrir la potencia de ser cristiano. Pero, más que descubrir ese poder, es ser y vivir esa virtud.

Posted by: David Orique, OP
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La mujer que Cristo ama, la iglesia

Aug 17, 2008

La mujer que Cristo ama, la iglesia
Vigesimo domingo del tiempo ordinario
Is 56:1, 6-7; Sal 67:2-3, 5, 6, 8; Rom 11:13-15, 29-32; Mt 15:21-28

Fr. Dismas Sayre, OP

En una de mis series favoritas, cuando era más joven, había un muchacho desventurado, que seguía tras su amor verdadero. A pesar de tantos fracasos, mal entendimientos, peleas, y dolores, nunca la dejó por imposible. Por seis temporadas, o sea, por seis años, él hizo todo lo posible para conquistarle el corazón. Estaba por pedir a ella que se casara con él, cuando otra amiga le preguntó, "Y esa mujer que amas tanto, ¿cómo es?" Pero antes de que pudiera contestar, la amiga se disculpó, porque tenía que irse. Pero eso permitió a nuestro protagonista tiempo para meditar el asunto, y finalmente se contestó: "La mujer que amo... se pone celosa a cualquier momento, no tiene paciencia conmigo, llora a menudo, y se enoja conmigo repentinamente, pero cuando me sonríe... no hay ningún gozo que sea más grande."

Pues, si yo fuera a encuestar a unos de ustedes en los bancos, podrían contestar la mismísima pregunta, ¿verdad? Los que son más joven en el amor, quizás su amor no tiene defecto ninguno... a ver como andan después de un rato, ¿no? Pero para los más avanzados en el amor, como el héroe nuestro de la historia, yo sé bien que ustedes me pueden contar todo lo bueno y lo malo sobre tu amor, hasta el detalle más pequeño.

La gran parte de la biblia y nuestra historia se trata de Dios y Su pueblo, ese pueblo llamado Su amor, y esa historia no abarca seis temporadas, ¡sino seis milenios! La biblia, es, en un sentido, una historia de amor, libro tras libro, capítulo tras capítulo, de un héroe describiendo su amor, desde lo mejor hasta lo pésimo de ella. Ah, ¡pobrecito Dios! Su amor es infiel con otros dioses, se olvida de Él repetidamente, se distrae fácilmente con baratija linda y reluciente, como la plata. Pero cuando le hace sonreír... ah, para Dios no hay ningún gozo que sea más grande.

Las lecturas de hoy, juntas con la fe católica nuestra, nos hablan sobre las cualidades que Dios ama más de Su esposa, la iglesia. Y ya las conocen, porque las repetimos cada domingo. Esas cualidades también se llaman las "cuatro marcas de la iglesia." La esposa de Jesucristo, la iglesia, la mujer que Él ama, ella es UNA, SANTA, CATÓLICA y APOSTÓLICA. ESA es la mujer que Dios ama.

Sí, ella es UNA. Dios no quiere otros amantes. Quiere Su único amor, Su amor verdadero. Dios no tiene novias en cada rincón del mundo, sino UN AMOR, UNA ESPOSA, la iglesia, constituida por gente de todas partes del mundo. En la primera lectura, Dios no está satisfecho, porque Su amor, ella todavía no está integrada, no está entera. Ella es judía y la ama, pero le falta su parte gentil. En la segunda lectura, san Pablo se regocija, porque por fin, ella se está haciendo completa. Y en el evangelio, Cristo, a pesar de parecer que la hora fijada para sanar la división en ella todavía no hubiera llegado, de todos modos Su amor y misericordia no podrían ser contenido, y así empezó a congregar a su amor su otra parte, hoy empezando con la mujer pagana y su hija, y luego la multitud en las montañas para Si mismo, como debía ser desde el principio.

Y, ¿qué más es el amor de Dios? Por supuesto, SANTA. Dado que no tengo que buscar por mucho tiempo en los bancos para encontrar que no somos todos tan santos. Ni siquiera tengo que buscar más allá del ambón. Pero, como nos enseña el catequismo, < es su autor; Cristo, su novio, se entregó para hacerla santa; el Espíritu de santidad le da vida. Porque todavía incluye pecadores, ella es la "la una sin pecado, constituida de pecadores.">> Y, déjenme añadir, los santos que nos preceden en el cielo.

Sí, Dios quiere a todos los pueblos, todos nosotros, consigo en su monte santo, con sus santos. Y si algunos de nosotros hemos subido más o menos que los demas, pues, bien. Lo que nos falta de santidad, Dios quiere otorgar a cada uno de nosotros; tanto nos ama, queriéndonos consigo.

¿Y la próxima cosa especial que Dios ama tanto de Su iglesia? Ella es CATÓLICA. "Católica" es una palabra griega que no quiere decir nada más que "universal". Es decir, CADA cultura, CADA pueblo, en CADA parte del mundo. Algunos han perdido su celo misionero, diciendo que el dios cristiano y su mensaje no son pertinentes a tal pueblo o a tal gente en tal tiempo. ¡Qué montón de tontería! Díganme, si un tipo se está ahogando en el mar, ¿acaso el bote salvavidas no será "pertinente" a él, por nunca haber visto uno, o que nadie lo había explicado como funcionara tal bote? Pues, Dios nació como un hombre, un hombre judío, en Judea de cierta época, sí, pero tomó para Sí mismo nuestra condición HUMANA, nuestra naturaleza HUMANA. Entonces, si tu naturaleza es humana, pues, por lo menos eres pertinente a Dios, bastante pertinente para que muera por ti. Hermanos, esa catolicidad, es una cualidad muy preciosa. He tenido la dicha de asistir a misas en inglés, castellano, latín, griego, quechua, árabe y siriaco, japonés, lengua de señas, gaélico, vietnamita y seguro se me han olvidado otros idiomas, y aún en cada altar, es el mismísimo Cuerpo de Cristo, buscando su mismísima novia, Su único amor, la iglesia. ESO es católico.

Finalmente, la esposa de nuestro Señor Jesucristo es... APOSTÓLICA. Eso quiere decir que desde la hora que nació en Pentecostés, nacida de la fe judía, la iglesia nunca fue extinguida, y nunca será extinguida. Las enseñanzas y sacramentos están guardados, gracias a la línea continua de apóstoles, desde los primeros doce y san Pablo predicando a los romanos, hasta nuestro obispo, monseñor Allen Vigneron, guiándonos, predicando y enseñando a nosotros. Gracias a esa apostolicidad, la iglesia será UNA, SANTA y CATÓLICA, incluso después del último día.

Hermanos, si yo fuera a preguntar a Dios, "Señor mio, esa mujer que amas, esa 'iglesia', ¿valió la pena? ¿valió la cruz?" ¿Cómo me respondería? Creo que la respuesta del Señor sería "Sí. A pesar de todo el dolor, la pena y las angustias que ella me haya causado, sí... porque cuando veo en ella todas esas cosas que amo en ella... no hay ningún gozo que sea más grande."

Posted by: Dismas Sayre, OP
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La Luz de la Pascua

May 23, 2008

La Luz de la Pascu
Easter
Mt 28: 1-10

Fr. Michael J. Dodds, OP

Esta es una fiesta llena de luz.

Comenzamos con la luz del nuevo fuego (que tuvo no solamente luz, sino un poco de calor también). Pues, encendimos el cirio pascual que significa la luz de Cristo resucitado y presente en el mundo.

Entonces, encendimos todas nuestras velas. Pues la luz de Cristo está presente en cada uno de nosotros, y debemos dejar brillar esta luz en el mundo.

Las lecturas también son llenas de la luz.

En en primer lecturo, oimos como Dios creó los cielos y la tierra, y todas las criaturas, incluyendo el hombre. La creación comenzó con la palabra de Dios, "Haya luz," y hubo luz.

En la historia del Éxodo, encontramos de nuevo la luz. Dios guíaba a su pueblo con una columna del fuego durante la noche, y al madrugada, les condució por el Mar Rojo, liberándoles del poder de Faraón.

En su carta a los Romanos, San Pablo nos recordó que, por la muerte y resurreccion de Jesús, estamos liberados de la tiniebla del peccado, y entramos en la luz de la gracia de Cristo. Por el bautismo, hemos sido sumergidos en la muerte de Cristo. Fuimos sepultados con Cristo en la oscuridad de la tumba. Pero, como Cristo fue resucitado dentre los muertos por la luz y gloria del Padre, así también nosotros empezamos una vida nueva.

En el evangelio de hoy, hay mas luz que nunca! Fue de madrugaga, el primer día de la semana, cuando las mujeres fueron a visitar el sepulcro. Vieron un angel del Señor que bajó del cielo, y hizo rodar la piedra de la entrada. Fue un angel de luz: su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Les contó a las mujeres la buena nueva de la resurreccion. Por fin, las mujeres le encontraron a Cristo mismo que les mandó a iluminar a sus discípulos con la noticia de la resurreccion.

Estas historias de la luz son nuestra historia también.

La creación no es solamente una historia del pasado, sobre algo que pasó hace billiones de años. Dios está presente en el mundo ahora, dando el ser y la vida a su pueblo. Sin Dios, no podramos existir. Pero Dios nos hace no solamente criaturas de este mundo, sino también criaturas de la nueva creación que comenzó con la resurreccion de Cristo. Por el bautismo, vivimos no solamente con una vida natural, sino con la vida resucitada de Cristo mismo. Compartimos su vida y su amor, una vida y un amor que no tendrán fin.

Y los eventos del Éxodo, tampoco, no son algo solamente de la historia antigua. Dios está presente hoy, liberándonos ahora del poder del peccado y de la muerte, para hacernos instrumentos de la liberación de todo su pueblo. Cristo, la luz del mundo, nos llamó también "luz": "Ustedes son la luz del mundo... Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres, que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos" (Mt 5:14-16).

Ahora es la hora de la luz-- la luz de Cristo que nos ilumina para hacernos luz del mundo.

-La luz de Cristo que "brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la impidieron" (Jn 1:5).

-La luz de Cristo que nos visita como el sol de lo alto, "iluminando a los que viven en tinieblas, sentados en la sombra de la muerte, y guiando nuestros pasos por el sendero de paz" (Lk 1:79).

Posted by: Michael Dodds, OP
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Las formas de la oración

May 4, 2008

Las formas de la oración
La Ascensión del Señor
Mateo 28:16-20

Fr. David Orique, OP

El Tema: La oración es alabar, dar gracias, y pedir a Dios todos los días.

El Objetivo: Recordarles a los oyentes que la oración es alabar, dar gracias, y pedir a Dios todos los días.

I. Introducción

A. Buenas tardes. ¿Cómo les va? Otra vez me toca a mí la misa de esta comunidad linda e hispano parlante. Como ya saben, su pastor, el Padre Marcos, está en México, estudiando, descansando, y orando. El Padre Marcos quería estar más cerca de la comunidad mexicana--andar en solidaridad. Él está viajando por muchas partes de México… ¡Anda muy pata de perro!

B. Creo que algunos de ustedes ya me conocen. Me llamo Padre David Orique. Soy fraile dominico. Aquí, en Eugene, la Orden tiene una comunidad de cuatro frailes en la parroquia de Santo Tomás Moro. Nos dedicamos a la pastoral universitaria. Por esta razón, de mi parte, paso mucho tiempo en la Universidad de Oregon. Además, de los cargos pastorales, actualmente, estoy cursando un doctorado en historia latinoamericana. Por consiguiente, me siento muy a gusto cada vez que pueda estar con ustedes, con esta comunidad latina, rezando y compartiendo la Mesa del Señor—la Mesa aquí en la casa de Dios y nuestra casa también.

II. Siempre Está con Nosotros

En el evangelio de hoy, Jesús dice, ( hasta que se termine este mundo.)) Aunque el Señor Resucitado se fue al cielo, Jesucristo nos prometió estar con nosotros, para siempre.  Celebramos Su Presencia con nosotros cada semana en la Misa, en Su Cuerpo y Su Sangre consumidos y en las lecturas compartidas y en las alabanzas elevadas. Pero, fuera de nuestra celebración eucarística, ¿cómo podemos responder a Su presencia de otra forma? ¿Cómo responderemos a la presencia de Cristo Jesús entre nosotros?  Respondemos por medio de nuestra oración de cada día. En la oración diaria, cultivamos la amistad con Él, le demostramos nuestro amor, y nos unimos a su voluntad.

III. La Amistad, el Amor y la Solidaridad

En la oración construimos una relación con el Señor Resucitado—una relación de amistad, de amor, y de solidaridad.

A. ¿Han visto una película sobre la amistad… -en la que los amigos comparten todas las experiencias lindas y todos los momentos difíciles- se ríen, se burlan, lloran; se escuchan? ¿Han escuchado una canción sobre el amor …una balada romántica en la que se hace referencia a los amantes que comparten todo el tiempo, que apasionados y con ardor, se abrazan; se besan; se cuidan? ¿Han examinado una fotografía sobre la solidaridad …talvez un retrato de una familia con los padres y sus hijos? Los miembros de la familia se apoyan; se ayudan; se sostienen. Andan en solidaridad, compartiendo el dolor y multiplicando el gozo.

B. Imagino ahora que ustedes piensan en sus amigos, en el amor de su vida, o en su familia. Supongo que hay muchos aquí que están lejos de sus amigos y amigas, de sus novios o novias, de sus maridos o esposas, y de sus parientes, conteniendo un dolor, a veces muy intenso e inhumano. Esta situación sufrida es una injusticia contra la dignidad de la persona. A veces la única presencia de ellos consiste en una imagen fotográfica o una voz telefónica. En esta presencia o ausencia, contemplamos y apreciamos la amistad, el amor, y la familia—los contemplamos y los apreciamos en la oración.

C. En la oración compartimos nuestras experiencias, de gozo y de dolor, con el Señor Jesucristo—porque Él es nuestro amigo; Él es nuestro amante; Él es nuestro hermano. Durante la Misa, cuando cantamos o proclamemos el Gloria, alabamos al Señor; le damos gracias; le pedimos (sin pelos en la lengua) por las necesidades de la vida, de la nuestra y de la de los otros.

IV. La Oración: adorar, dar gracias, y suplicar a Dios

Ya que Jesucristo es nuestro amigo, nuestro amante y nuestro hermano, los tres aspectos de la oración—la alabanza, la acción de gracias, y la petición—se unen en nuestras plegarias de cada día.

A. Alabar a Jesucristo significa reconocer Su poder, y Su presencia en todo y con todos, primordialmente en la creación. Él es el Creador de todo, en particular de nosotros. Toda la creación nos habla de la Gloria del Dios vivo, que está con nosotros ( mundo.))

B. Dar gracias a Jesucristo implica recordar, que todo lo que somos—(somos sus hermanos y hermanas)—y lo que tenemos—(tenemos una familia divina)—es por sus manos bondadosas. Le damos gracias por estar con nosotros ()

C. Suplicar a Jesucristo significa pedir lo que necesitamos y lo que necesitan los demás, porque Él está con nosotros ( que se termine este mundo)).

V. Conclusión

A. Finalmente, la oración de cada día no es una conversación solitaria con Jesucristo. Aunque debemos orar solos cada día, también la oración tiene una dimensión comunitaria.

Por ejemplo, estamos aquí en comunidad, en esta Iglesia de Santa María, para que podamos profundizar más nuestra capacidad de andar juntos en esta peregrinación cristiana; para que podamos caminar en solidaridad; para que podamos compartir nuestras alabanzas; para que demos gracias a Jesucristo; para que supliquemos a Jesucristo—como comunidad y en comunidad.

B. Nuestras oraciones de cada día—solitarias y comunitarias—a nuestro Dios-hecho-carne, Jesucristo, son oraciones a un amigo, a un amante, a un hermano, a Uno que anda con nosotros en la pobreza y en la abundancia—en las dificultades y en las alegrías. A Uno que verdaderamente nos aseguró ( que se termine este mundo.))

Posted by: David Orique, OP
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El buen pastor

Apr 13, 2008

El buen pastor
Cuarto Domingo de Pascua
Juan 10, 2-10

Fr. David Orique, OP

Posted by: David Orique, OP
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Pastoral Letter: You Welcomed Me

Jan 4, 2006

You Welcomed Me

The pastoral letter, "You Welcomed Me" was released on the Feast of Our Lady of Guadalupe. It is an excellent reminder to us all of the difficulties and problems faced by those who are seeking a better way or opportunity for life in the United States.

PDF Spanish & English

Posted by: John Evans, OP
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